lunes, 16 de abril de 2012

Una vez tuve un blog.

O sea, todavía lo tengo.

Digo, estoy hablando de éste.

Una vez conté algo aunque no estoy muy segura de si en realidad conté o solo fue mi imaginación, pero creo haberme visto en algún momento de la vida escribiendo en este mismo sitio, escribiendo sobre mi vida, o sobre lo que fue/pudo haber sido de la misma.

En fin. Ahora estoy escribiendo, supongo. Y supongo porque no sé si en verdad esto está ocurriendo. Lo digo porque no sé, porque quizá perdí la costumbre de escribir que nunca tuve. De hablar de mí. De ser una ególatra más y hablar solamente de mí. Aunque con muchas excepciones, por lo visto.

No quiero hablar de mí. Tampoco de ti. Tampoco de lo que quiero que pase ni de lo que ya fue. Son las 0:20 del lunes 16 de abril del 2012 y probablemente esto nunca salga a la luz. Da lo mismo. Ni siquiera sé, insisto, si esto de verdad está ocurriendo. No sé por qué estoy escribiendo, de hecho. De repente sentí ganas de teclear y recordé que una vez tuve un blog y que, al parecer, todavía lo tengo.

Una vez conté una historia. Una vez intenté escribir y no me resultó. Una vez me acosté pensando en qué carajo tenía en la cabeza y la última vez que pensé en una vez es ahora. En mi cama.

En una cama ajena, en realidad, pero que he hecho mía desde hace un tiempo.

Siento vergüenza al escribir porque sé que no tiene sentido. No sé qué pretendo ni sé a qué quiero llegar con esto. Pero agradezco, supongo, el recordatorio que mi mente hizo respecto a la existencia de este lugar. Creo que lo pienso a menudo; pienso que nunca me sentí a gusto con los colores ni con los títulos ni con los silencios ni con los puntos suspensivos. Pero estuvo ahí, esperando.

No sé si era a mí a quién esperaba, pero espero que sí. De todos modos, soy la única que ha escrito aquí y la única que, por cierto, podría acabar con esto en un click.

Pero para qué terminar si ni siquiera he empezado. Ni siquiera sé si quiero empezar y, en caso de que sí quiera, desconozco qué es lo que debería.

Perdón por las incoherencias, solo soy yo un lunes por la madrugada, intentando recordar dónde dejé el encendedor verde porque tengo ganas de fumar antes de dormir.

Si alguien lo ha visto, por favor dígale que regrese a mi velador.

domingo, 10 de julio de 2011

Yo tengo la palabra agusanada y el corazón lleno de
cipreses metafísicos, ciudades, polillas, lamentos y ruidos
enormes; la personalidad, colmada de eclipses, aúlla. (Mujer:
sacúdeme las hojas marchitas del pantalón).

* * *

Andando, platicando, andando con la tierra por los
caminos varios, se me caen los gestos de los bolsillos, —
atardeciendo olvidé la lengua en la plaza pública...—, no los
recojo y ahí quedan, ahí, ahí, como pájaros muertos en la
soledad de los mundos, corrompiéndose; el hombre corriente
dice: «son colillas tristes», y pasa.

* * *

Como el pelo, me crecen, me duelen las ideas; dolorosa
cabellera polvorosa, al contacto triste de lo exterior cruje,
orgánica, vibra, tiembla y, cargada de sangre, parece un
manojo de acciones irremediables. (Radiogramas y telegramas
cruzan los hemisferios de mi fisiología, aullando sucesos,
lugares, palabras).

* * *

Ayer me creía muerto; hoy, no afirmo nada, nada,
absolutamente nada, y, con el plumero cosmopolita de la
angustia, sacudo las telarañas a mi esqueleto sonriéndome en
GRIS de las calaveras las paradojas, las apariencias y los
pensamientos; cual una culebra de fuego la verdad, la verdad
le muerde las costillas al lúgubre Pablo.

* * *

Aráñanme los cantos la congoja y el vientre, con las
peludas garras siniestras de lo infinito; voy a abortar un
mundo; (mis calzoncillos, mis calzoncillos se ríen a
carcajadas!..).

* * *

Un ataúd azul, y unas canciones sin sentido,
intermitentes, guían mis trancos mundiales.

* * *

Y la manta piojenta de la vida me envuelve grotescamente
cual claridad a los ciegos...(Ruido de multitudes,
automóviles, muchedumbres, van conmigo; como pájaro solo y
loco canta lo absoluto en los álamos negros de tu cabeza, Pablo
de Rokha!..). (... ... ... Universo, Universo, ¡cómo nos vamos
borrando, Universo, tú y yo, SIMULTANEAMENTE!.. ... ... —).


«Pablo de Rokha» por Pablo de Rokha.

martes, 5 de julio de 2011

todo está roto, pero (creo que) puedo enmendarlo.

Esto lo escribo con la mente en un día de enero del presente. Digamos que, de alguna manera, lo que sentí ese día estoy recordándolo mientras escucho el maestro tributo a Pablo de Rokha por Ocho Bolas.
No recuerdo el día exacto, pero sí a la perfección lo que pasaba por mi cabeza al momento de tomar tal decisión.

Estoy en mi pieza en Concepción, he esperado este momento por mucho tiempo. Mis papás llegaron hace poco desde Rancagua, vienen a buscarme porque, ¡al fin!, salí de vacaciones. Hay que dejar la pensión y llevarse todo. Estoy nerviosa.
Saludo a mi papá, lo abrazo y beso. Luego a mi hermana. Luego a mi mamá. Lloro. Lloro con la misma desesperación con la que había derramado lágrimas la noche anterior. Y la anterior a esa. Y así hacia atrás.
Estoy nerviosa. Tengo miedo.
Entramos. Subimos. Hay algo que quiero decir y tengo miedo. Mi mamá ya lo sabe, lo sabe hace tiempo. No sé qué pensará mi papá; me aterra pensar en su reacción.
Estoy en el dormitorio y mi papá entra para darme las buenas noches; es tarde y hay que descansar. Mañana partimos temprano a Valdivia por unos días.
Se sienta en la cama, me mira y pregunta, para mi sorpresa, aquello que tanto me quita el sueño.

—Tracy, ¿sigues en la carrera?— Me pregunta algo triste.
—No, papá. No puedo seguir
—¿Por qué?
—No es lo mío, papá. Por años creí que era lo que quería estudiar y, una vez inmersa en ese mundo, me di cuenta que no es para mí.
—Entiendo.
—No es lo que quiero para mi vida. Estar acá sola, lejos de casa, conocer gente, tener actividades fuera de la U me hicieron ver que son otras las cosas que realmente me llenan. No puedo seguir.
—¿Y qué piensas hacer?
—Volver a casa, prepararme de nuevo.
—¿Y dónde quieres estudiar?
—En Santiago.
—Bueno. Averigua los trámites que tienes que hacer para retirarte y te vuelves a Rancagua. Allá conversamos el resto.
—Gracias, papá.

Eso fue todo. El monstruo que había creado en mi mente solo habitaba ahí.
Sigo nerviosa, me cuesta creer que la conversación fue mucho más fácil y tranquila de lo que pensaba. No concibo el hecho de que mi papá lo haya tomado tan bien. No sé.


Si hay algo que aprendí en el 2010, año en el que estuve lejos de casa, viví sola y experimenté esa cosa tan rica que llaman vida universitaria, es que nada va a llegar si lo esperas sentada y de brazos cruzados. Hay que salir a buscar, hay que levantar la voz y, por sobretodo, hay que atreverse.
En mi mente sigue la frase que un día me dijeron «La U cambia a las personas, ten cuidado» y hoy, a más de un año de haber comenzado la experiencia y casi a seis meses de haberla concluido, puedo asegurar que tal tesis queda, en mi caso, totalmente refutada.
Crecí, vaya que sí. Aprendí muchas cosas, la más importante es valorar a la gente que tengo a mi lado. Conocí a personas maravillosas, lugares increíbles, historias de vida muy similares y diferentes a la mía; encontré gente con la que compartí y disentí ideas y formas de vida.
Me caí varias veces y, pese a que dolió en demasía, me levanté sola.
Aprendí, insisto, un sinfín de cosas; desde cómo hacer un bistec hasta cómo administrar la plata para el mes (aunque me hubiese gustado alargarme unos centímetros, también).
Crecí y, sin embargo, no cambié. Mantengo la idea de hacer lo que realmente me gusta, de ir por aquello con lo que, creo, puedo hacer buenas cosas.
Sigo creyendo en mí, y eso, no me lo quita nadie.

martes, 9 de noviembre de 2010

Oye, tú.

Oye, imbécil, deja tu egolatría de mierda de lado y sal a dar una vuelta ¿Acaso no te das cuenta de lo asfixiado que estás? Corta esa cadena, hueón, córtala! Date cuenta que ensimismado te vas a ir a la mierda.
Tú, niñita. Sí, tú, la que me está mirando con cara de pendeja inocentona: deja de mentirles! Hasta yo, que no te conozco -ni tengo ganas de hacerlo- me doy cuenta de tu hipocresía. Se te nota en la cara, bonita; en esa cara de niñita frágil que muchos compran. Sácate la máscara.
Señora ¿Cuánto tiempo lleva aguantando a ese conchesumadre? ¿Tan poco se quiere, que aguanta tanta violencia? Grite, señora, grite! Que todos se enteren de lo cagada de miedo que estás, que todos conozcan al monstruo con el que vives.
Don cura, doña monja, don pastor, don quienquiera que seas: No me interesa tener al espíritu santo de mi lado ¿ya? Puede usted vivir tranquilo con su dios, pero a mí déjeme tranquilita que no molesto a nadie.
Hey, viejo de mierda, deja de pensar con la de abajo y pégate el cacho. Tiene 10 años, hueón, y es tu hija. No le cagues la vida, no más de lo que ya está.
¿Homofóbico? ¿Racista? ¿Cagado de la cabeza? Hola, no me desgastaré contigo.
(no) Estimado señor politicucho, practicante de la politiquería barata que nos gobierna: Tú cachai las tonteras que decís, cierto? ¿No? ¿En serio? Le aconsejo, don mandamás, que piense unas infinitas veces todo lo que vas a decir antes de que salga de tu boca. No, mejor, cállate un rato que me basta y sobra con que aparezcas en todos lados. Tu presencia ya es un chascarro, no hace falta que digas estupideces ¿me entiendes?

Tú, que estás leyendo: lo siento, no tienes la culpa de nada.

martes, 21 de septiembre de 2010

Muero

y río, y lloro, y grito, y canto, y salto, y pienso, y abrazo, y siento, y camino, y me detengo, y corro, y beso, y callo, y caigo, y medito, y escribo, y leo, y miro, y vivo, y descanso, y me canso, y escucho, y tiemblo, y siento frío, y me ahogo, y me calmo, y cierro los ojos, y me desespero, y toco, y tropiezo, y me rapo, y me hago una trenza, y tomo agua, y me da sed, y borro, y dibujo una burbuja -le hago una flecha indicando su interior y escribo '¡DESPIERTEN!'-, y pierdo, y guardo, y sigo riendo, y sigo meditando, y todavía abrazo, y aun sigo viva; muero a ratos, y abro los ojos y escucho, y me tapo los oídos y miro el silencio, y grito ¡MIERDA!, y me canso sin antes seguir gritando, porque sigo pensando, y abrazo, y toco, y me quemo, y lloro, y sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo, sigo vomitando palabras.

lunes, 17 de mayo de 2010

Ay!

No sé.

Se me fundió el cerebro, aún así tengo mucho en mente y no encuentro la manera precisa -ni las palabras correctas- para poder expresar ni un tercio de todo.

Estoy cagá, pienso. Hace tiempo lo pensé y creo ahora estar en lo cierto.
Definitivamente, el tamaño de mi cabeza no es proporcional a toda la mierda que tengo dentro; de lo contrario, no temería por ella en todo momento.

Y así, sigo sin entender.

Poco a poco lo poco y nada que queda de mi mente va diciendo que debo decir/sentir/pensar algo. Pero no.

No sé de dónde sale todo esto, no sé quién/qué lo controla.

Es posible, creo, que mis dedos tengan cerebro propio y sean ellos quienes realmente están escribiendo esto.

En una de esas, muchas partes de mí tienen cerebro aparte... No hallo otra explicación a porqué me pesa tanto el cuerpo.

Ay! No entiendo, sigo sin entender.


Los ojos, los dedos, el pelo, la lengua, las orejas, el ombligo, las rodillas, los codos, los hombros, la clavícula, el fémur izquierdo, mis uñas color fucsia... Todo me pesa.

Imposible encontrarle sentido alguno a algo tan imbécil.
Imposible encontrar imbécil algo sin sentido.


Ay! Así me siento hoy.

lunes, 19 de abril de 2010

Siempre me cuesta elegir el título indicado

Hola, solo quiero decir que estoy viva.
Ah, sí, todo bien con el terremoto por acá. Anduve recorriendo localidades cercanas a la mía y fumé miles de cigarros con damnificados. La sonrisa que me regalaron al escuchar un simple ¿querís un pucho? es impagable, por cierto.
Voy por mi tercera semana en la U, viviendo en otra ciudad y todo lo que dije en la entrada anterior.
Me mechonearon, me apadrinaron, he carreteado de lo lindo y he estudiado, en dos semanas, lo que jamás había estudiado en mi vida.

Me pusieron una pistola en la cabeza para escribir. Gracias por estar.


viernes, 12 de febrero de 2010

Cambia... ¿Todo cambia?

Si pudiera definir lo que va (y el resto) del 2010, en una palabra, sería: Cambios.

-Puta la hueá fome- dirá usted, pero lo cierto es que tal concepto define, de manera más fiel, lo que será para mí del último año de la primera década de este milenio.

Todo comenzó a fines del 2009, período en el que colgué la corbata, la blusa blanca, la falda con tablas, los zapatos negros y el chalequito azul marino cuya insignia era un corazón y con una cosita rara, algo parecido a un clavo. Algo religioso, algo estúpido.

Salí del colegio con un promedio decente, di la psu y me fue como las reverendas hueas y, a decir verdad, ahora me enorgullezco al decirlo; me decepcioné bastante con la pruebita de mierda, pero me pegué el cacho y comprendí que era un mero trámite.

Tuve fiesta de graduación y fui con el pastel con menos brillo que pisa, al menos, mi tierra; pero me curé igual. Sí, me curé y lo de monja que durante cuatro años intentaron inyectarme, desapareció.

En diciembre cumplí 18, edad que recibí con ganas solo para comprar cigarros y alcohol en cualquier parte sin tener que salir arrancando. En fin; para mí, tener 18, no implica nada más. Sigo siendo la misma mujer con cuerpo de niña; idealista, melómana, buena pa' leer y fanática del fútbol. Soy un niñito con tetas que se calienta cuando ve una pelotita rodar.

Con 18, además de ganar permiso de por vida para fomentar mis vicios, obtuve una hueá que no se la deseo a nadie: Que a tus viejos les baje la melancolía porque estay grande y que prácticamente lloran cada vez que te ven. Mal! Pasaron, de un momento a otro, a picarla finita todo el día.

2010, año de cambios. En marzo voy a ser universitaria -la hija mayor se irá de la casa-. Entraré a estudiar Derecho -ah, buena, o sea que después me vai a defender gratis- en la Universidad de Concepción lo que, por ahora -y como diría Ricky Espinoza- me pone más feliz que la mierda.

Viviré a 5 horas de mis viejos, justo y necesario considerando que por casi dos décadas no me he despegado de ellos. Preciso para comenzar a tener vida, arreglármelas por mi cuenta en todo sentido de la palabra. Quiero sacarme la cresta y pararme solita, quiero bajarme de la cuna y comenzar a disfrutar -o sufrir- todo lo que la ¿vida? me tiene preparado.

-La U cambia a las personas, ten cuidado- me dijeron una vez. Pero no creo que sea mi caso, desde antes de que aprendiera a limpiarme el culo soy así: honesta, directa, con las cosas claras y los pies pegados a la tierra.

Cambios, cambios, cambios.

A quién cresta le importan los míos, pienso.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Quiero

Saltar, volar, correr, pensar, soñar, crear, comer, dormir, vivir, reír, cantar, dibujar, pintar, escribir, leer, abrazar, besar, hablar, caminar, sufrir, conocer, viajar, follar, subirme a un árbol, golpear, escuchar música, imaginar.

P-e-n-s-a-r-c-o-n-l-a-c-a-b-e-z-a-f-r-í-a.
Y seguir mis instintos. Ambas juntas o por separado.

Pero me falta vida, me falta.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Sea más clara, por favor.

Aquí iba una historia sobre el perdón, sobre no meter las patas y hacer todo bien, siempre.
Pero acabo de leer el texto que ya no existe y, la verdad, no quiero. Quiero equivocarme trescientas veces si es necesario.


Perfección, ¡las pelotas!

viernes, 23 de octubre de 2009

Venga, pase
¿Cómo le va? ¿Se va a confesar?
Sientese ahí, espere un ratito; el padre ya viene.

Ojos turnios, silueta erguida.
Cabeza gacha; perdón señor.
Manitos juntas, alma en el aire.
Arrepentimiento -por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa-
y el puño derecho golpeando el corazón.
Listo, terminó todo.

¿Eso nomás era?

Penitencia ¿Penitencia? ¡Penitencia!

Arrodíllese y cinco Ave María y tres Padre Nuestro.
Cumpla, pague; el creador se puede enojar.
(Paga, paga procurando jamás volver a pecar, hijo de puta)

Un rosario, dos, tres; y el que está al lado esperando su turno
-como quien saca número para comprar carne en un supermercado-
piensa una y otra vez si vale la pena pedir perdón mirando al cielo...

martes, 6 de octubre de 2009

Saltar desde un quinto piso, correr hasta el infinito; ensar, crear, borrar, pensamientos efímeros.
Flor en el andén, figuras de papel; y yo viendo cómo nace lo que nadie quiere ser.
Tanta idolatría erra por pasajes sin salida.
Morir por dentro y salir corriendo y sostener el carnet, mostrarlo en el hospital, pedir permiso pa' pasar y que la muestra de sangre y que la presión y que despierta y que no.
Arrancar del sueño y pensar, crear, borrar, mascaritas y vanidad.
Y volver a morir y volver a vivir y volver a morir y volver a vivir y la altura, ¡la altura!, que se apuna, que se va.
Se fue.
Y que el taita la tenga en su santo reino.

lunes, 31 de agosto de 2009

García Márquez (Me tiene envidia)

Dylan me contaron un secreto: El sol no es amarillo, es pollo y le dijimos que era demente-inteligente.
Calamaro me dijo que Elvis estuvo vivo y se escribe cartas con él, y yo pensábamos que le faltábamos tablas para el puente.
Tan dife-iguales que somos nadie y tan mucho que nos pareci-diferente somos...

...Pienso en esas últimas frases mientras voy en la micro y veo a la gente de mierda tan correctamente mal sentada parecen momias ni sonríen pero bueno allá ustedes qué me importa lo que un grupito de perdedores haga no como yo claaaaro que soy súper poco exitosa pero digna frente a la humanidad por qué cresta pienso en tanta huevada qué lindo está el sol color oro sí oro no es pollo porque estoy peleada con Bob porque guau qué lindo auto aunque no hay como los Mini Cooper aquí me bajo voy a llegar tarde y mi cita se va a cansar de tanto esperar me hace bien hablar contigo sí contigo cabeza linda qué sería de mí sin ti quizá estaría resolviendo ejercicios de mate-física como loca mierda ahí está sentado alzó la vista no quiero tropezarme por favor patitas chicas no me dejen en vergüenza tan guapo que es y tan buen escritor le pediré consejos para mi próximo libro obvio que quiero un café cómo me pregunta eso si estamos en una cafetería sí sí dos de azúcar qué inepto el mesero ojitos lindos que me miran son de color Macondo sí sí cuéntame una historia háblame de los Buendía este hombre tiene estilo hasta para ponerle azúcar al café cómo me mira mientras le cuento sobre mis próximos proyectos qué le pasa por qué me pone esa cara lo noto medio inquieto por qué se va tan rápido besito besito abrazo y qué interesante caminar por qué no lo invité a mi casa...

No lo he mira-visto en dos semanas, tres días y cinco horas con cuarenta y ocho minutos y diez, once, doce, segundos.
Todo ha andado pesi-bien, mi ánimo ha subi-decaído y no tengo mucho que deci-contar.
-Pollo, color pollo- es imposi-probable no pensar en tal teoría.

Si tratase de ocul-contar mi nueva-vieja vida, diríannos que es lin-horrible: Andrés me engañó con Presley y Dylan ya no me cuenta secretos. Pero toc toc, llegó Gabriel con un revólver en sus manos...

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Me saqué un 7.0

sábado, 15 de agosto de 2009

La primera palabra, el primer paso que diste. La primera sonrisa y el primer llanto; el primer secreto, el primer regalo. El primer enojo, el primer castigo y la primera pelea. El primer día de clases, el primer amor y el primer beso; la primera alegría y la primera pena. Los primeros conocidos, los primeros amigos y (quizá) los primeros hermanos.
El primer viaje; la primera decisión que tomaste y la primera que tomaron por ti; la primera vez que obligaste a alguien a hacer algo y la primera en que a ti te obligaron. El primer perdón y el primer -me equivoqué, lo siento-.
La primera pérdida, el nacimiento de otro ser; tus primeras notas, la primera canción que te aprendiste, el primer libro que leíste y el primer dibujo que hiciste; la primera vez que miraste a alguien a los ojos; tu comida favorita, lo que querías ser cuando decías -cuando grande...-; el primer golpe que diste y el primero que recibiste. El día en que perdiste tu virginidad, ¿recuerdas?. El primer triunfo y la primera derrota, la primera vergüenza que pasaste. La primera fiesta a la que fuiste y la primera que diste.
El primer recuerdo que tienes y la última vez que pensaste en todo esto...

viernes, 17 de julio de 2009

Voy al estadio o no? mañana será sábado y no tengo panorama pucha no importa ahí veré qué hago que ganas de viajar y caminar caminar caminar recorrer aaaaah qué lindo sería pero bueno estoy acá en mi pieza viendo el techo blanco y pensando en ohh ya pasó una semana de vacaciones y no he hecho nada en fin así es la vida en un rato haré ejercicios de matemática porque qué lindo me acordé de ese vestido que vi el otro día en la tienda esa de la que no recuerdo el nombre veinticuatromil nueve noventa vale me dijo la señorita y amo a The Beatles no me canso de escucharlos qué ganas de haber vivido esa época en el lugar preciso mi viejo me dijo que quizá soy una persona reencarnada en este cuerpo qué loco sería aún así amo a los chicos de Liverpool escucharlos a cualquier hora es maestro tengo que comprar un marco para la foto de Víctor Jara que tengo hace tiempo debajo de la cama para que no se doble y la del Chicho Allende también debo comprar un baúl o algo para guardar mis cientos de pares de aros y otro para los collares quiero comprar vinilos porque los que tengo ya me aburrieron de tanto escucharlos necesito más lápices para seguir escribiendo en las verdes paredes que me encierran en este momento jaja qué poético sonó eso y qué loco es decir jaja cuando estoy pensando pero bueno quiero fumarme un caño sí sí un caño y una botella de vodka por favor un caño y vodka y sexo mejor a veces siento que rayos falta poco para la psu noo no es tan poco pero igual el tiempo pasa volando solo espero que me vaya bien y Mother's Nature Song qué buen tema éste necesito nuevos audífonos quiero unos grandes acabo de darme cuenta de que pienso muchas cosas en pocos minutos pero la mayoría son puras tonteras aunque cuando logro realmente divagar me pierdo y llego hasta quizá dónde...

domingo, 21 de junio de 2009

No sé dónde vivo.

Valparaíso de mi amor.

Camino, respiro, camino, respiro, camino, camino, camino... Me detengo.
Veo a mi alrededor y me doy cuenta de lo jodido que está el mundo; veo las calles, las caras sin gestos, los pasos sin destino. Veo a jóvenes abrumados por problemas sin solución, matrimonios en crisis por la presión de pagar cuentas, niños en la calle sin algo para comer, madres solteras prostituyéndose para alimentar a sus hijos, políticos de traje y corbata que, con celular en mano, evaden el mundo que manejan, y al cual parecieran no pertenecer. Los problemas de todos salen a flote, pero todos... Todos caminan.

Sigo caminando, decido no detenerme. Por mi lado pasan tiendas que ofrecen felicidad momentánea (al menos, eso creen ellos), bancos que prometen solucionar problemas, cafeterías que pretenden venderte un dulce momento (para que cambies un poco la cara y no amargues a otros con tu estado anímico), farmacias que, en vez de ayudarte, te sacan dinero como cual niño saca dulces de un kiosko sin dueño.

La mierda en la que vivo. Qué ganas de corromper la mierda.

lunes, 1 de junio de 2009

martes, 19 de mayo de 2009

no sé.


09:13 AM.

Acabo de ver Tiempos Modernos. Sí, la de Chaplin. El profe nos pasó una guía con relación a la película, pero hoy, más que ningún otro día, no quiero trabajar.
Por fin terminé de escribir mi pseudocreación musical, faltaba solo una frase ¡solo una! Es increíble lo mucho que me costó pensar en un común y corriente .
En mi mente suena Esquemas Juveniles de la Javi Mena, también Fast Car de mi tocaya Chapman, pero me quedo con la primera; me ayuda muchísimo cando -hago como que- escribo.
Enciendo el mp3 -odio el mp4, 6, 8 e infinito- y, luego de discutir con mi mente, tratando de decidir si escucho a Beck, Camille, Coralie Clément, Emilie Simon, Gepe, Guachupé, Joanna Newsom, Mecánica Popular, Pauline Croze, Radiohead, Russian Red, The Beatles, The Bird and The Bee, The Strokes, The Turtles, Tracy Chapman y otro sinfín de excelentes músicos, elijo el disco de la antes mencionada Javiera Mena.

El disco empieza con Al Siguiente Nivel, tema que me gusta muchísimo, el cual tiene un mensaje que, al menos en mí opinión, debiese ser enviado al subconciente de toda la juventud (probablemente es un mensaje que solo yo puedo descifrar, lo que suelo hacer con las canciones vendría siendo como buscarle la quinta pata al gato o algo por el estilo).
Miro a mi alrededor y veo a un montón de chiquillas haciendo cualquier cosa, menos trabajar en la guía: Unas, estudian para el preu. Otras, leen el maestro Crimen y Castigo y, por último, están aquellas que siguen hablando del carrete del fin de semana -qué maestro es hablar de ellas esuchando este tema- tienen tema para toda la semana y, para mi buena suerte, ésta termina el miércoles. Todo gracias a que el jueves es 21 de mayo y el viernes lo hicieron sandwich.

Recreo, 09:30 AM.
Está sonando Esquemas Juveniles, una de mis favoritas; me encanta la introducción que tiene.
Pienso en lo complicado que debe ser cuando se quiere hacer algo y no poder enfocarse en ello. Lo digo porque a veces pienso que es fácil definir, llegar a un mismo destino. Y difícil llegar al unísono.
Tengo frío, ya no tengo muchas ganas de escribir. A ratos, esta canción me anima. Otras, me deprime.
Creo que no es un buen día; muy bien no me siento y me encantaría culpar a la Influenza Humana porque, a decir verdad, no sé qué me pasa. ¿Cuestiones de minas? Voy a comer algo.

09:47 AM.
Como Siempre Soñé.
Recuerdo que cuando peque soñaba con ser actriz y siempre me miraba al espejo y practicaba caras, dependiendo de la situación en la que me ponía.
También soñé con encontrar a alguien que me hiciera feliz y me entregara tan solo un poco de cariño. Creo haberlo encontrado y por eso hablo de él; porque en mis oídos suena la Javi Mena diciendo: Como siempre soñé, te busqué por azar. No sabes que te busqué por toda la ciudad. Hablar de ti siempre me anima; esque, te conozco tan poco, que con lo poco te quiero mucho.
Puede ser que sea demasiado -o a veces muy poco- expresiva, pero de vez en cuando creo que es bueno compartir mi alegría con alguien que carece de ella (¿Quién sabe si, alguien que lee esto, la necesita?)

Sol De Invierno.
Miro por la ventana y, además de árboles y cielo, veo los reflejos de un no cálido sol de otoño. El mismo sol que hace un par de días desapareció y fue reemplazado por agua, hoy está presente nuevamente.
Me pregunto si en este momento alguien más está haciendo esto. Me gustaría saber si alguien ha dejado por un momento de lado la monotonía y se ha puesto a escribir, o al menos pensar, en lo que siente en un día soleado y frío como hoy.
Tengo ganas de caminar campo adentro, llevar una almohada, lápiz y papel, muchas ideas, sueños. Y una cámara.

No sé qué hora es.
Cámara Lenta.
-Canción de mierda- pienso; pero me retracto rápidamente: Ya no me trae malos recuerdos.
El saber que ésta es la favorita de un lindo Pequeño Gigante, me hace olvidar que, hace un tiempo atrás, alguien me la dedicó y me hizo daño y por eso no me agrada... Hasta ahora.
Creo... Sí, creo. Creo que pensar en su figura de adolescente, aquella del bonito que me hace feliz, me recuerda a un día de cine, museo, metro, plaza y bus. Me recuerda, además, a un abrazo y un Te Quiero.
El que sea tu canción favorita, lo cambia todo.

Casan.
Suelo discutir con mi mente; muchas veces no hay motivos para hacerlo. A veces, mi mente se separa de mi cuerpo y realmente se genera un caos.
No sé qué decir, me siento insegura y no puedo bloquear lo que quiero dar.
No hay más palabras. Siguiente.

Cuando Hablamos...
Te siento un poco más cerca. Sí, ahora. Ahora que escucho esta canción, recuerdo cuánto te gusta la Javi; recuerdo lo mucho que me hace bien escucharla.
Me gustaría saber qué pasa en el mundo cuando nuestras palabras se cruzan, quisiera pensar en que la Tierra es un poco mejor.
Con la última frase recuerdo a una profe, que ayer me dijo: -Hoy, el mundo es un poco peor- refiriéndose a la muerte del maestro Benedetti.
Quizás, cuando hablamos, tenemos la oportunidad de cambiar todo.

Perdí la noción del tiempo.
Está En Tus Manos.
En un preciso flashback recuerdo un sueño que tuve hace mucho -o poco, dependiendo de la noción del tiempo que cada uno tenga- en el cual alguien me dijo que siguiera, que en mis manos, een mis dedos, se encontraban infinitas palabras, frases e ideas que debían salir a flote; pensamientos que debía soltar y plasmarlos en algo.
Pienso que puedo hacer muchas cosas, por ello tambíen suelo tomar una cámara y fotografío el viento, la calle, algo o alguien que quizás, en algún momento de la vida, pensó como yo. O yo como él.
-Está en tus manos- pienso.

Yo No Te Pido La Luna.
No pido mucho, en realidad. Al igual que Francisca Valenzuela, no necesito mucho para sonreír. Puedo hacerlo mientras pienso en ser confidente y saber por dentro quién eres tú.
Puedo ser feliz sabiendo que otros también lo son; sabiendo que, en algún lugar, se ha hecho justicia y vivieron para contarlo.
No soy fuerte, al contrario. Soy frágil y de papel, pero todo lo que hay en mi mente, más todo aquello que me queda por contar y vivir, le haecn peso a aquella fuerza que me falta.
¿Qué estoy diciendo?

Perlas.
Y nada. Cambié de opinión (aunque sé que en un par de segundos voy a retractarme). Alomejor todo esto es en vano.
Permiso, tengo una cita con Dostoievski y el joven Raskolnikov.

viernes, 24 de abril de 2009

Cierro aquella puerta / abro la que dice basta /corro y veo una cara /debe ser la del destino. / La silueta del mezquino / las manos del vanidoso / los ojos de la tormenta / y los pasos del abismo. / ¿Qué más puedo hacer? / solo me queda callar / o quizás pueda decir: / espera, que aún no existo / Llegué a mal puerto pa' variar / pero no me preocupé / me di cuenta que el destino no será como soñé / ¿Qué más puedo decir? / Creí que no había más / las palabras que escribí / ya no están / yo las quemé.


domingo, 8 de marzo de 2009

5 de marzo, 7:50 am.
Otro año más, el último de muchos. Desperté más tarde que de costumbre (el primer día de clases suelo despertar a las 6.30. Hoy, lo hice a las 7.30) debe ser porque este año lo esperé desde que me puse por primera vez un uniforme (solo soñaba con salir e ir a la universidad, trabajar, casarme, formar familia, ser feliz y esas típicas cosas con las que soñamos en la infancia) y ahora, que estoy aquí, no lo quiero.
Estoy en el colegio, en aquel colegio de monjas del que tanto reclamo en mi perfil de este blog, en el que hay menos monjas que alumnas (y eso que somos pocas), pero es acogedor.
Estoy aquí, en la fila de siempre, con la gente de siempre, en una sala distinta y sentada al final junto a la Mackenzi. Llega el Pato y nos regala bombones y dulces que el Titi, nuestro profe jefe, nos había mandado. Nos habla del programa de Matemática de 4to Medio, sobre la psu y otras cosas. No presto atención, estoy en otra.
Estoy pensando en lo corto que será este año y lo mucho que debo aprovecharlo. Pienso en la Gira de Estudios, en los carretes con el curso, en el tiempo que pasaré con mi promo, con las lerdas de siempre, con mis amigas.
Hay que aprovechar el tiempo que queda.
De lo bueno, poco. Como dice el lema de nuestro polerón.





-Oye, encontré la terapia perfecta-
-No tengo plata
-No me refiero a medicina-
-¿Qué es, entonces?
-Vivir-