Pareciera que no basta con tener una premio Nobel de literatura ni tampoco con una mujer Presidente de la República...
Al parecer solo basta con una cara bonita, sonriente, y con una cabecita completamente hueca.
Actualmente somos espectadores de un show que pareciera importarle a muchos: Que Juanita se metió con Pedrito y engañó a su novio futbolista...
¡Por favor! ¿Tan bajo podemos caer? ¿Hasta cuándo con la parafernalia? ¿A quién le importa verdaderamente ese tipo de estupideces?Me da la impresión de que nosotras,
las del sexo débil, vamos ganando terreno en la sociedad, pero no lo ocupamos de buena forma.
¿Por qué me incluyo? Claro, yo no salgo semidesnuda en la tele, pero soy del mismo género que aquellas
damas que sí lo hacen, por ende,
mi grito de auxiliova en contra de nosotras: Las mujeres.
No hay que tener dos dedos de frente para darse cuenta de lo mal enfocadas que estamos. La real imagen de la mujer -¿Cuál? Sí, hay muchas. Pero hoy en día
la mujer en los medios de comunicación no es más que escándalo y un par de pechugas plásticas- quedó ahí , entre un comercial de cerveza
con una mina en bikini y otra que se enorgullece por haberse metido con el futbolista del momento. Todo esto gracias, en mayor parte, a los
medios de comunicación -medio televisivo, para ser más exacta-, pues éstos priorizan las apariencias y no lo que hay detrás de ésta.
¿Será que el machismo es mucho más fuerte que nosotras? Mmm, no lo creo. Pienso que es meramente nuestra culpa -en especial de aquellas carentes de un
cerebro proporcional a su edad y cuerpo- porque no hacemos
nada para cambiar la imagen errada que los medios tienen de nuestro género.
¡Ah!
Y nuestra dignidad ¿Dónde queda?Para mí no es agradable ver -y no creo que para ti sí lo sea- cómo muchas mujeres son maltratadas tanto física como psicológicamente, tan así, que aquellos
personajes que dicen amarlas, terminan acabando
¡con algo que no les pertenece!... ¿Callar? Callar
no siempre es la mejor solución, hay que hablar cuando sea
necesario. Hay que desahogarse,
¡tenemos que gritar! Si no es así, no nos escucharán y nunca demostraremos que eso del
sexo débil pasó de moda hace rato.
¿Les tinca si nos enfocamos en
lo que queremos y no en lo que debemos
ser?
¿Les parece si dejamos de pensar en el resto -solo por un rato- y busquemos lo que nos haga realmente felices?
¿Hagamos la diferencia?
PD: Puedes llamarme feminista, quizá lo soy de cierta manera. No soporto ver cómo mi género cada día va perdiendo importancia.